Introducción: A modo de presentacion

Transcribiré aquí una serie de artículos técnicos aparecidos en la antigua web de Arbitroshb.
Algunos artículos tienen años de haber sido escritos, pero mantienen su vigencia.
Otros, quizás deberían ser actualizados.
Todos, no obstante, serán de interés para los árbitros de nivel inicial o para aquellos que quieren adentrarse un poco más en el mundo de las reglas

¿Pueden ayudar los árbitros a elevar el nivel de juego de un país?

Desde mi llegada a México he escuchado diversos comentarios y opiniones sobre los hechos que motivan un bajo nivel de juego, ya sea en una región específica o en el país entero. En estos comentarios se hizo mención a temas como los siguientes:

  • Falta de motivación de los jugadores en los entrenamientos.
  • Falta de competencias organizadas a nivel nacional.
  • Falta de continuidad en las competencias organizadas.
  • Discontinuidad en la formación de los jugadores en la transición de juveniles a la edad adulta.

Desde ya, es difícil estar en desacuerdo con estos comentarios. No obstante, los aspectos hasta aquí enunciados competen sólo a los dirigentes y/o entrenadores y será su responsabilidad comenzar a trabajar para mejorarlos. Pero…¿Y los árbitros?

  • ¿Tenemos posibilidades de contribuir para elevar el nivel de juego de los jugadores?
  • ¿Somos en parte culpables si el nivel de juego de los equipos de nuestra región es bajo?

Mi respuesta a estas preguntas es terminante: ¡Sí!

Tal vez sea difícil aceptar que una persona, a la que los jugadores sólo ven los días en que se disputa un partido, pueda ayudar a los entrenadores y dirigentes a cambiar el nivel de juego. Manteniendo contacto con ellos sólo una vez a la semana, nos resulta difícil influir sobre la capacitación técnica que brindan los entrenadores a sus jugadores, y mucho menos sobre la organización de torneos propuesta por los dirigentes.

En los países con mayor desarrollo en nuestro deporte, la evolución y formación de los árbitros se da junto con la de los entrenadores, ya que son aliados para lograr un crecimiento deportivo.

Pero, si esto no ocurre… ¿Aún podemos ayudar?

Obviamente, nuestro deber como árbitros es actuar durante el transcurso de los partidos sobre el aspecto técnico del juego, tratando de ayudar y guiar a los jugadores para que el encuentro se desarrolle de acuerdo a las reglas y finalice en armonía. Pero, por el contrario, si no somos concientes de cual es nuestro rol en el juego y actuamos sin involucrarnos en el partido, sin tratar de guiar a los jugadores, limitándonos solamente a observar el avance del cronómetro deseando que el juego finalice para cobrar nuestro dinero e irnos, nuestra actitud simplemente se transforma en mercantilista. Desgraciadamente, árbitros de este tipo (que solo tratan de ganar dinero sin contribuir en nada al desarrollo de nuestro deporte), abundan en todos los países y agregan, de esta manera, una nueva misión a los dirigentes federativos: La de detectar a estos mercaderes para así poder separar la paja del trigo.

Por otro lado, muchas veces los jugadores tienen la posibilidad de salir a competir al exterior de nuestros países (ya sea en torneos oficiales o amistosos), en tanto que la gran mayoría de los árbitros no puede hacerlo. De esta manera, se produce una evolución diferenciada: Por un lado los árbitros y por otro los cuerpos técnicos y jugadores.

Generalmente, en estas circunstancias, los jugadores se encuentran en esos torneos internacionales con árbitros que manejan otros conceptos. Muchas veces, debido a ello, los jugadores no pueden comprender el motivo de algunas decisiones arbitrales y suelen regresar a su país de origen pensando que fueron perjudicados por pertenecer a un “handball sin tradición”, o por ser un país con poco peso político dentro del ámbito internacional. Pero… ¿verdaderamente es eso lo que ocurre? ¿No es más lógico pensar que la evolución del handball en países de primer nivel se ha dado por diferentes carriles y que por ello los árbitros disponen de conceptos totalmente distintos a los que nuestros jugadores y entrenadores utilizan?

Independientemente de las opiniones personales que cada uno pueda tener respecto a las actuaciones arbitrales, cuyos errores son inevitables y cuyos “estilos” favorecerán o perjudicarán a algún equipo en particular, estimo que el problema básico radica en entender el “espíritu” de las reglas que rigen nuestro deporte. Una vez que hayamos logrado comprenderlo, habremos dado un gran paso para poder crecer y poder mejorar el nivel de nuestros jugadores.

Todos los que hemos nacido en países donde el handball es amateur y por ende no recibe gran apoyo publicitario, ni es transmitido por cadenas de T.V., hemos recibido en algún momento de nuestras vidas la siguiente pregunta: ¿Hándball? … ¿Cómo se juega a eso?

La respuesta que solemos dar, es indefectiblemente alguna de las siguientes:

  • ¨Se juega como al fútbol, pero con la mano; o…
  • Se juega como al basketball, pero haciendo goles en un arco.

Muy bien, parecen respuestas lógicas, pero pocas son más erróneas que la segunda.
No hay ninguna similitud entre el “espíritu” de las reglas del basketball y las del hándball.

Veamos, desde el simple punto de un espectador del basketball, en que se basan esas diferencias.

  • En el basketball no existe la “Ley de Ventaja” (por lo que el juego es constantemente interrumpido por las faltas de la defensa y existe más tiempo para descansar).
  • En el handball no deben otorgarse privilegios al ataque sobre la defensa. O, dicho en otras palabras, el simple hecho de poseer la pelota, no convierte al jugador atacante en un ser bueno y puro, en tanto que tampoco se convierte al defensor en un ser despreciable que debe ser constantemente sancionado.

Seguramente, los lectores de estas líneas están al tanto de estas diferencias. ¿Pero somos verdaderamente concientes de ellas durante el transcurso de un partido?

Para poder determinarlo, propongo que hagamos el siguiente experimento:

Juntemos a un grupo de jóvenes jugadores de handball y planteémosle una situación en la que dos jugadores, un atacante y un defensor, se encuentran enfrentados y separados por 5 metros de distancia. Una vez establecido esto, preguntémosles: 

1. ¿Puede el jugador defensor hacer tres pasos, saltar hacia adelante y hacia arriba (es decir, en un ángulo de 75 grados con respecto al suelo), levantar sus brazos y tratar de bloquear un posible lanzamiento del rival?
Seguramente, todos responderán: ¡Claro que puede!.

2, En la misma situación, es decir separados por 5 metros. ¿Puede el atacante dar tres pasos hacia adelante, saltar a 75 grados y lanzar al arco rival?
La respuesta del grupo será nuevamente: ¡Por supuesto que puede!
 
Ahora, una vez establecidas estas respuestas, sorprendámoslos con el siguiente planteo:

3. ¿Qué ocurre si en la situación original, separados por 5 metros, ambos jugadores hacen tres pasos, saltan a 75 grados y por efectos de la inercia, en la acción de lanzar uno y de bloquear el otro, chocan con sus pechos en el aire al ocupar simultáneamente la misma posición y caen ambos al piso sobre sus pies? ¿Qué debe sancionar el árbitro si, además, el atacante pierde su equilibrio y cae sentado al piso todavía con la pelota en su poder?. 

Creo que todos responderán (y estoy prácticamente seguro de ello): ¡Tiro libre favorable al atacante!

Cuando se les recuerde a este grupo de jugadores las contestaciones dadas por ellos mismos a las preguntas 1) y 2) y se los cuestione acerca del motivo de esta última respuesta, ellos seguramente responderán: "Porque el atacante tenía la pelota en su poder"…

Pues bien. ¡Este es el concepto que debemos erradicar!

Repetimos: En el handball NO se debe otorgar privilegios al atacante porque tiene posesión del balón. O, en otras palabras, debe existir un EQUILIBRIO DEFENSA-ATAQUE.

¿Cuál sería, entonces, la respuesta correcta a la pregunta 3)?

Exactamente la contraria a la que han dado. Analicémosla:

El atacante hizo tres pasos al saltar, nadie cometió falta, ya que en las respuestas 1) y 2) acordamos que sus acciones eran válidas (al chocar en el aire se produce lo que se conoce técnicamente como “choque simultáneo”). Posteriormente, al caer al piso, el atacante dio su cuarto paso en poder del balón. Entonces, obviamente, debe sancionarse tiro libre FAVORABLE A LA DEFENSA!!!!!

Seguramente, la respuesta dada hipotéticamente por los jóvenes jugadores, tiro libre favorable el ataque, es lo que todos nos vemos tentados a sancionar en situaciones como esta… Aunque todos conocemos las diferencias con el basketball… ¡No actuamos de acuerdo al espíritu del handball!.

Se exige un gran trabajo de los instructores sobre los árbitros novatos y de los entrenadores sobre los jugadores para poder cambiar ese concepto.

Debemos ser conscientes de que el handball es un deporte de neto contacto físico. Es función de los árbitros permitirlo (y hasta incentivarlo en los niveles iniciales), para que nuestros jugadores se acostumbren a él y puedan mejorar en competencias de otro nivel, en donde los árbitros no le otorgarán (léase: “obsequiarán”) segundas oportunidades para atacar.

¡Pero no caigamos en el error de confundir contacto físico con violencia!.

El handball es un “lucha limpia” (Fair fight), en palabras de la propia PRC (Comisión de Reglas de Juego y Arbitraje de la I.H.F.)

Las reglas son muy claras, tanto para los atacantes como para los defensores. Aquel que se equivoque, o que no acate las indicaciones de los árbitros, deberá ser sancionado por estos, ya sea por medio de sanciones técnicas (tiros libres o lanzamientos de 7 metros) o por medio de sanciones disciplinarias (exclusiones por dos minutos, descalificaciones, etc.) sin importar quien tenga posesión de la pelota. 

Agregando a estos conceptos el de la Ley de Ventaja, el juego cambia. Se torna más veloz, el contacto físico aumenta ya que los defensores aprenderán que tienen armas para poder detener un ataque sin ser sancionados (y por ello trabajarán con más ganas en su acondicionamiento físico). De la misma manera, los jugadores se sentirán motivados para mejorar su técnica individual, ya que no alcanzará con ir hacia adelante con la pelota (porque los árbitros no le darán segundas oportunidades si se han equivocado). De la misma manera, los árbitros también deberán sancionar las faltas de idea del ataque con Juego Pasivo, obligando a los jugadores u entrenadores a poner mayor empeño y trabajo en la parte táctica.

Actuando de esta manera, podrá observarse una contribución de los árbitros para mejorar el nivel de juego. Pero no nos engañemos descargando responsabilidades en donde no las hay. El primer trabajo debe partir de los mismos árbitros. Debemos tomar conciencia de que somos parte activa del espectáculo. Cuando lo hayamos hecho, habremos logrado dejar de ser un “mal necesario” y nos habremos transformado en lo que verdaderamente somos: ¡¡El tercer equipo dentro del campo de juego!!.

El objetivo de esta sección, estimado amante del hándball, es ayudarlo a observar que existen otras formas de comprender los fríos conceptos vertidos en el Reglamento de Juego.

Si se interesa en nuestras opiniones, lo invitamos a seguir con nosotros. A lo largo de sucesivas notas, profundizaremos los conceptos previamente introducidos y comentaremos diversos aspectos técnicos.

Sin embargo, deseamos hacerle notar que la sección no estará dirigida solamente a los árbitros, sino a todos aquellos que crean que conocer un poco más del reglamento (y de su espíritu) nos ayudará a hacer crecer nuestro deporte.

Ruben M. Gomez
Julio / 2002


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